Meditacion consciente

Meditacion consciente

retroalimentación

El origen de la conciencia es una de las grandes preguntas sin respuesta de nuestro tiempo. Aunque la ciencia aún no ha dado una explicación definitiva, está claro que podemos elevar nuestro propio estado de conciencia. ¿Cuál es entonces el mejor método para hacerlo? La meditación.
Al hacerte, en un sentido muy real, más consciente del mundo que te rodea, la meditación hace muchas cosas: aumenta tu conciencia, profundiza los niveles de pensamiento, potencia la percepción sensorial, aumenta la capacidad de procesamiento de los estímulos, por no mencionar un número ilimitado de otros beneficios emocionales, psicológicos y físicos. Aquí hay 5 cosas que hay que entender sobre cómo la meditación afecta a tu conciencia:
¿Alguna vez has sido testigo de algo magnífico mientras otro observador se lo perdía por completo? Sucede que tú eras completamente consciente de lo que estaba sucediendo, mientras que la otra persona simplemente no estaba presente. Esta falta de conciencia es la forma en que la mayoría de la gente vive su vida. Si no se es completamente consciente del mundo, es fácil perderse la belleza que hay en él. La solución a esto es ser más consciente de lo que ocurre a tu alrededor, cosas que antes habías ignorado. La meditación es la clave para abrir esta nueva y magnífica conciencia.

calma

ResumenMuchas tradiciones espirituales emplean ciertas técnicas mentales (meditación) que consisten en inhibir la actividad mental permaneciendo, no obstante, plenamente conscientes, lo que se supone que conduce a la realización de la propia y verdadera naturaleza antes de la habitual autosubstanciación. En este trabajo propongo que esta práctica puede entenderse como un medio especial para tomar conciencia de la propia conciencia como tal. Para explicar esta afirmación realizo algunas consideraciones de orientación fenomenológica sobre la naturaleza de la conciencia qua presencia y el problema de la autopresencia de esta presencia.
La meditación como auto-identificaciónAhora podemos distinguir entre dos formas de auto-conciencia: (1) la identificación de uno mismo con ciertas configuraciones de contenidos experimentados en contraposición a otros, y (2) la auto-manifestación de la experiencia misma. En mi opinión, la meditación apunta a una inhibición de la primera (y es, en este sentido, un acto de “olvido de sí mismo”) para descubrir el segundo nivel más fundamental, que constituye nuestro propio ser como subjetividad. Nuestra autoconciencia normal consiste en diferenciarnos de otras cosas, es decir, en reconocer ciertos contenidos experimentados “como nosotros mismos”. Sin embargo, de este modo, nunca somos realmente conscientes del acto de experimentar en sí mismo. Uno nunca puede descubrir su conciencia como un objeto entre otros objetos: Uno sólo puede experimentarse a sí mismo como la presencia de cualquier objeto. Esto no es realmente algo que uno pueda mirar: Es siempre el ver, nunca lo visto.Nota 32

definición de meditación de la conciencia

Vivimos la mayor parte de nuestra vida a través de tres estados de conciencia: vigilia, sueño y sueño. En el estado de conciencia de vigilia, experimentamos el mundo a través de los cinco sentidos. Buscamos la elevación y la alegría de estos sentidos. Si falta uno de los sentidos, se pierde toda la dimensión de ese sentido. El que no puede oír se ve privado de todo el ámbito del sonido. Del mismo modo, quien no puede ver se ve privado de todas las bellas vistas y colores. Por lo tanto, el sentido es más importante y mucho más grande que el objeto del sentido. Anuncio
La mente es más elevada que los sentidos. La mente es infinita, sus deseos son muchos, pero la capacidad de los sentidos para disfrutar es limitada. La codicia es querer más y más de los objetos sensoriales. Aunque sólo se puede disfrutar de una cantidad limitada durante la vida, se desea toda la riqueza del mundo. Dar demasiada importancia a los objetos sensoriales conduce a la codicia; dar demasiada importancia a los sentidos conduce a la lujuria; y dar demasiada importancia a la mente y a sus deseos conduce a la ilusión. Nos aferramos a los conceptos de la mente y queremos que las cosas sucedan de una determinada manera. Así, los conceptos de nuestra mente nos impiden percibir la conciencia infinita que forma parte de nosotros. Esto no quiere decir que los sentidos o la mente sean malos. Pero debemos aprender a discriminar entre las cosas y ser conscientes de lo que está ocurriendo en todo momento; es entonces cuando nos llega la claridad. Este es el primer paso hacia el estado superior de conciencia. En el estado de vigilia, uno está constantemente ocupado en mirar, comer, trabajar, etc. El otro extremo es el estado de sueño, en el que uno está completamente aislado y embotado. El embotamiento y la pesadez persisten incluso después de despertarse. Cuanto más se duerme, más aburrido se siente uno, ya que se gasta mucha energía en el sueño. Luego está el estado de sueño, en el que uno no está ni dormido ni despierto. En este caso, no se siente que se está descansando ni se es consciente del entorno. Publicidad

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MÁS ALLÁ DE LA EXPERIENCIA ORDINARIA: El desarrollo espiritual no es diferente de, por ejemplo, el deporte. Los niveles superiores de conciencia pueden alcanzarse con la ayuda de la práctica regular y el entrenamiento del sistema mente-cuerpo.
Los cuatro últimos niveles -conciencia trascendental, cósmica, divina y de unidad- no suelen estar disponibles de inmediato. Estos estados se vuelven accesibles sólo cuando uno se dedica a la práctica regular de la meditación.
SILENCIO COMPLETO: “El cuarto estado de conciencia -la Conciencia Trascendental Pura- es simplemente el silencio. Es el estado en el que la mente y los sentidos están completamente en silencio, pero la conciencia está totalmente despierta.”
BLISS: “Este nivel de conciencia tiene la cualidad de la dicha, y eso es, si se quiere decir así, una meta en la práctica de la meditación – desarrollar ese contacto, sumergirse en ese samadhi. Cultivar la capacidad del sistema nervioso para mantenerlo”.
TODO ES UN SUEÑO: “Nuestra existencia condicionada en este mundo fugaz es como una pequeña gota de rocío, o una burbuja que flota en un arroyo; como un relámpago en una nube de verano, o una lámpara parpadeante, una ilusión, un fantasma o un sueño”, enseñó Buda en su Sutra del Diamante.